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Todo sobre
la siembra directa
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Si bien la siembra directa ha mostrado,
de siembra directa su irrupción en el campo argentino, un crecimiento
exponencial, existen muchas situaciones en las cuales no se la concibe como
un sistema de producción. Por el contrario, se la ve como una herramienta
ocasional y, frente a cualquier estímulo del contexto, aparece la
tentación de la labranza. Este comportamiento es común de observar
cuando se sale de pasturas hacia un cultivo agrícola, cuando quedan algunas
huellas de la cosecha o cuando algún costo relacionado con herbicidas o
fertilizantes pareciera que se mueve más de lo deseado. |
En este contexto, entender como
funciona un suelo en SIEMBRA DIRECTA continua, y analizar qué mecanismos se
desencadenan al realizar una labranza ocasional será una herramienta útil para
tener clara noción de lo que sucede al tomar esta decisión.
Un concepto que todos los productores
que practican SIEMBRA DIRECTA tienen claro es el que siempre pregona Joao Carlos
de Moraes Sá: "En este sistema productivo deja de existir la capa
arable, dando lugar a otra capa enriquecida con residuos orgánicos,
alterando la dinámica de la materia orgánica y el ciclado de nutrientes".
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Con esta frase, el investigador brasileño
subraya que la no roturación, sumada al retorno de los rastrojos —para lo
cual la inclusión de gramíneas es fundamental—, estimula la formación de un
volumen superficial de suelo enriquecido en materia orgánica.
Además de existir una ganancia neta de
materia orgánica en los suelos manejados en SIEMBRA DIRECTA bajo rotaciones que
aporten altos volúmenes de rastrojos, la misma se produce en los primeros centímetros
de suelo. Existe una estratificación de ese "plus" de materia orgánica
en los 10 primeros centímetros de suelo. El efecto se diluye a más
profundidad. |
Moraes Sá, luego de 10 años de
comparar un sistema de SIEMBRA DIRECTA y otro basado en labranzas, concluye su
trabajo afirmando que "a largo plazo, la siembra directa aumentó la
materia orgánica del suelo en un 54% en la capa de 0 a 10 centímetros en
relación a la preparación convencional".
El tipo de labranza ha demostrado tener
un gran efecto sobre la distribución de los residuos y nutrientes en el
suelo. En un estudio realizado por Fabio Montero —un destacado estudioso
nacional de la microbiología de suelo—, se evaluaron durante dos años los
niveles y tendencias microbiológicas de suelos con diferentes antigüedad en
SIEMBRA DIRECTA bajo la secuencia maíz/soja.
En SIEMBRA DIRECTA, como resultado de
los canales generados por lombrices e insectos, y de los que dejan las raíces
de los cultivos y las grietas naturales, se regenera permanentemente un sistema
de macroporos que permiten una mejor dinámica del agua comparado con sistemas
con labranzas.
Estos macroporos son continuos y menos
tortuosos - ya que copian la forma de la raíces—, y más estables que los
"espacios" creados por la labranza; resultando ser, en consecuencia, más
efectivos para el ingreso y movimiento del agua y del aire y para el crecimiento
de nuevas raíces.
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Por lo tanto, si se efectúa una labor
en un lote que hace varios años es manejado en SIEMBRA DIRECTA, se desencadenarán
una serie de procesos que se describen a continuación:
Se producirá una oxigenación
violenta que estimulará a la mineralización de la materia orgánica. Como
una importante proporción es lábil, rápidamente se oxidará, dando como
resultado una disminución de la fracción joven —o rápidamente oxidable—,
lo cual será acompañado con un pulso de mineralización.
La cobertura aportada por los
rastrojos disminuirá drásticamente con los perjuicios sobre la protección del
suelo frente a lluvias y viento, sobre la economía del agua.El sistema de macroporos
continuos que habían sido generados por la actividad de raíces, lombrices e
insectos son destruidos y reemplazados por espacios no continuos e inestables
ocasionados por las labranzas, con consecuencias negativas sobre la dinámica de
ingreso y movimiento de agua en el suelo.
Se afectará marcadamente la
estabilidad del ambiente edáfico, lo cual afectará a las poblaciones de
microorganismos del suelo. |
Y esto no es todo. Lo peor es que toda
la ganancia en materia orgánica, porosidad, estabilidad estructural, y biología
de suelo que habíamos logrado con años de SIEMBRA DIRECTA se derrumba rápidamente
y costará varios años recuperarla.
Por lo tanto, antes de realizar una
labranza ocasional cada productor debería meditar que una decisión apresurada
puede implicar "borrar con el codo lo escrito con la mano".
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