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CAFAYATE Y CACHI EN EL CIRCUITO DE LOS VALLES CALCHAQUíES
El circuito turístico por los Valles Calchaquíes salteños, que comienza en la ciudad capital, se puede realizar por dos caminos, el que va a Cafayate y el que pasa por Cachi. En ambos recorridos se encuentran vestigios de las historias preincaica y colonial, casa de adobe, cultivos y secaderos de tabaco y los viñedos que trajeron al nuevo mundo los jesuítas. En estos valles, igual que en la Puna, aún se descubren trozos de caminos empedrados que pertenecieron a la red vial que construyeron los Incas, y que los antropólogos descubrieron que llevan a altares rituales que están en lo alto de los cerros. Al transitar por el Valle de Lerma, y antes de ingresar al Valle Calchaquí, se pasa por numerosos pueblos dedicados al cultivo del tabaco, entre ellos Chicoana - en quechua "una porción de cielo escondida" - donde es bueno detenerse y visitar su iglesia.
Guachipas es otra localidad cercana, donde los baqueanos organizan cabalgatas y sorprenden con los gritos con que se anuncian cuando van llegando con los turistas a las casas de los pastores, en busca de un rato de sosiego y unos amargos. Retomando el camino a Cafayate se pasa por Talapampa, donde hay un nuevo complejo de cabañas -"Las casitas de Talapampa"-, a unos cinco kilómetros del comienzo del "camino de colores". En este complejo los viajeros pueden pasar la noche, disfrutar de una sabrosa comida o simplemente de un desayuno campero. El "camino de colores" es realmente un espectáculo en sí mismo, con formaciones rocosas que semejan el perfil de un fraile, el contorno de un castillo de torres altísimas y la silueta de un sapo. Pero lo que realmente asombra son las dunas de arena blanca que se encuentran al entrar a Cafayate.
Lo que en aquellos tiempos nadie imaginó, fue que por allí pasaría la Ruta del Vino más alta del mundo, que comienza en la ciudad de Salta y finaliza en Cafayate. El otro camino, desde la capital provincial, pasa por pueblos pequeños, entre ellos La Poma y Cachi, que tienen iglesias de adobe con majestuosos campanarios. Y también por Secantlás, donde sus habitantes tejen prendas artesanales con lanas de oveja, llamas y vicuñas, y por Molinos, donde está la reserva de vicuñas Coquena y el sitio arqueológico Ruinas del Churcal. Los valles calchaquíes salteños es un circuito redondo que asombra por sus colores, su gente, sus comidas, sus vinos de altura y sus bellos paisajes. Como dice el lema del año 2006, "Salta te marca
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