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Torres espejadas y obelisco, conventillos multicolores junto al RIACHUELO. Un tango de DISCËPOLO silbado bajito resonando en las callecitas de San TELMO y un vermout con amigos en una elegante confitería de la RECOLETA, contrastes que convierten a Buenos Aires en un enigma para quien quiera conocer su alma. El arte palpita aquí desde la BOCA de QUINQUELA MARTÍN hasta el PALAIS DE GLACE. Museos, galerías y centro culturales enriquecen Buenos Aires tanto como las obras de artistas anónimos que exhiben su talento los fines de semana en las plazas en ferias medievales que reúnen a músicos, mimos, saltimbanquis, tarotistas y artesanos. Un almuerzo en los restaurantes de PUERTO MADERO es un lujo que no todos pueden darse, aunque la oferta gastronómica incluye hoy a todos los presupuestos y todos los gustos, también a quienes gustan de los platos tailandeses, rusos, griegos, la delicada cocina japonesa en los nuevos restaurantes.
Ineludible es el paseo de compras por FLORIDA, SANTA FE, o los shoppings que convirtieron a Buenos Aires en una capital de la moda, junto a Milán, Nueva York y París. Pero la ciudad ostenta otro título aún más valioso: el haberse convertido en el mercado de antigüedades más importante de Sudamérica. recorrer los anticuarios del barrio de SAN TELMO, es como estar espiando el pasado. Admirando cuadros, relojes, manteles bordados a mano, porcelana, joyas y libros es como vivir por un momento en el siglo pasado. Por la noche el obelisco iluminado es el símbolo de la otra ciudad: Buenos Aires nocturna, en SAN TELMO los anticuarios se van para dejar lugar a las tanguerías. Después de la medianoche se enciende la música y las luces de neón de las discos de RECOLETA, PUERTO MADERO y LA COSTANERA NORTE, que a las 7 va apagar el sol cuando con el aroma del café recién preparado que sale de los bares, amanezca una vez más.
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