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Chicos
con artritis La Artritis Reumatoidea Juvenil (ARJ) es una enfermedad
inflamatoria que afecta a las articulaciones y, en el 30 por ciento de los
casos, deriva en discapacidad. Si bien puede presentarse a cualquier edad, en
los chicos, a diferencia de los adultos, puede no manifestarse con dolor, lo
cual retrasa la consulta y el consiguiente diagnóstico. Para evitar
consecuencias graves resulta clave la detección precoz y la indicación del
tratamiento adecuado.
Causas y tipos de ARJ Aún
no hay certezas sobre el origen de
esta afección. Hasta el momento, los estudios causales implican a varios gérmenes
que, en un paciente predispuesto, producirían una infección a modo de
detonante de la enfermedad. Por otra parte, algunas investigaciones derivadas
del estudio del genoma humano, dan cuenta de un factor genético hereditario que
predispondría a padecerla, sin que esta disposición implique que quien la
herede vaya a padecer artritis de un modo determinante. Existen
distintos tipos de ARJ, las que se clasifican de acuerdo a las manifestaciones
clínicas presentes en los primeros 6 meses de la enfermedad y a la afección de
una o más articulaciones. Además, hay un tipo de ARJ denominado sistémico
que se inicia con fiebre alta, superior a los 39 grados, con 1 a 2 picos diarios
durante, al menos, 15 días. Esta
última forma incluye el compromiso de
otros órganos como el hígado, el corazón o el pulmón y "puede no ser evidente
la afectación articular, por eso el médico deberá realizar estudios para
descartar otras patologías y, luego será necesario la evaluación por parte de
un reumatólogo-pediatra, ya que puede ser el comienzo de este tipo de artritis,
en el cual el compromiso articular surge luego de unos meses de iniciado el
cuadro febril", advierte Garay. La
ARJ, que puede afectar tanto a las articulaciones grandes ( las de los hombros,
codos, muñecas, caderas, rodillas y tobillos) como a las pequeñas (manos, pies
y cuello), suele manifestarse con períodos de menor y mayor actividad. En estos
últimos, se produce hinchazón, dolor y enrojecimiento articular, con la
consiguiente dificultad para efectuar movimientos. Si estas señales físicas
persisten y no se tratan en forma adecuada, pueden derivar en la destrucción
del cartílago, los tendones y los ligamentos e, inclusive, los huesos. A largo
plazo, el pronóstico puede implicar deformidad de las articulaciones afectadas
y diferentes grados de discapacidad. Cabe
aclarar que también existen formas transitorias de artritis, "algunos
niños presentan un cuadro agudo, con una duración menor a 3 meses y no
evolucionan hacia una forma crónica, pero como ambos tipos se manifiestan con
los mismos síntomas, es necesario evaluar a los pacientes de un modo exhaustivo
durante varios meses a fin de arribar a un diagnóstico definitivo", señala
Garay. Diagnóstico y tratamiento Uno
de los estudios básicos para efectuar el diagnóstico de ARJ es la antrocentesis
o punción articular :
"el objetivo es extraer líquido
sinovial para luego analizar sus características físico - químicas e
investigar los gérmenes involucrados", comenta Garay y agrega que "mediante
este procedimiento se puede observar un aumento significativo en el número de
leucocitos (glóbulos blancos) y de neutrófilos, lo cual da cuenta de la
existencia de inflamación e incluso, en algunos casos, de infección".
Hasta el momento no hay forma de prevenir el desarrollo de la enfermedad,
pero es posible evitar la discapacidad o, al menos, disminuirla. En este
sentido, la especialista hace hincapié en que "lo
peor que puede hacer un paciente reumático es permanecer en reposo absoluto. Si
bien algunas horas de descanso son necesarias, resulta fundamental realizar algún
tipo de actividad como por ejemplo nadar, dejando de lado los deportes con
saltos, como el básquet o el fútbol, ya que producen un impacto agresivo sobre
las articulaciones", explica Garay.
El tratamiento para la ARJ combina la administración de medicamentos
antiinflamatorios y otras drogas orientadas a disminuir la hinchazón. Además,
resulta fundamental la intervención del kinesiólogo y del terapista
ocupacional. Estos profesionales se encargarán de evaluar la capacidad
funcional del paciente y de adiestrarlo en la realización de ejercicios que lo
ayuden a deflexionar las articulaciones; ya que el exceso de líquido sinovial
hace que los chicos tiendan a flexionarlas y, si no se realizan actividades, el
movimiento se torna cada vez más difícil. Afortunadamente, los métodos actuales logran aliviar el
dolor, reducir la inflamación, detener o retrasar daños en las articulaciones
y mejorar el funcionamiento del paciente. "La
ARJ es una enfermedad progresiva que puede discapacitar en forma total, por eso
es tan importante la consulta precoz, a fin de poder atender al paciente
empleando todos los pilares del tratamiento", señala Garay y concluye
que la recomendación para los padres "es
realizar una consulta médica inmediata siempre que el niño se queje por dolor
o inflamación articular y, más aún, si presenta fiebre". Síntomas
que deben motivar la consulta La artritis reumatoidea en los niños puede no presentar
dolor, sin embargo, existen otros indicios que deben motivar la consulta pediátrica,
a fin de diagnosticarla a tiempo e iniciar un tratamiento que retrase la
deformidad articular. Los signos distintivos de la ARJ son: -
Inflamación articular (tumefacción) -
Enrojecimiento -
Hipersensibilidad y ardor -
Dificultad para efectuar movimientos -
Fiebre prolongada, superior a los 39 grados
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