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Enuresis
Levantarse
con la cama mojada
Es
un trastorno benigno que afecta mayormente a los chicos y, por lo general, no
está asociado a causas orgánicas que ocasionen la pérdida de orina. Gran
parte de las consultas se dan entre los 6 y 9 años, y habitualmente están más
motivadas por la “incomodidad” que genera en la familia el hecho de convivir
con un enurético, que por las molestias que le provoca a quien la padece. La enuresis es, por
definición, la pérdida involuntaria de la orina durante la noche, y aunque
algunos especialistas prefieren tomar el término en forma general para designar
episodios que pueden ocurrir tanto de día como durante el sueño, la mayoría
de los casos se da en forma nocturna: alrededor del 85 por ciento de los chicos
que se hacen pis encima, lo hacen mojando el colchón.
Sin
embargo –y tal como lo clasifica la OMS-, la enuresis también puede ser el
resultado de emociones y tensiones en el niño que requieran atención, por ello
algunos especialistas consideran que es pertinente el acompañamiento terapéutico
de un psicólogo o psiquiatra infantil. “Consideramos
que la enuresis es la falta del control del esfínter urinario, y que es una
cuestión involuntaria e inconsciente” aclara Stella López, jefa del servicio
de Salud Mental y Psicopatología del mismo hospital. “El chico no se da
cuenta de que tiene que ir al baño, es un proceso absolutamente inconsciente, y
por ello creemos necesario indagar qué factores ‘emocionales’ hay detrás
de ese síntoma, por qué el chico está dando esa respuesta”. “Algo
está pasando” La
edad para dejar los pañales, y a partir de la cual diagnosticar y tratar a un
chico que se hace pis encima, también
es un punto en discusión entre los especialistas. La OMS dice al respecto que
“la enuresis no debe diagnosticarse en menores de 5 años, o en niños con una
edad mental inferior a los 4 años”. No obstante la edad para determinar la
patología, muchos consideran que alrededor de los tres años –es decir,
aproximadamente un año después de la edad promedio en que el chico aprende a
controlar esfínteres- ya se puede consultar, si es que el chico sigue haciéndose
pis encima. “Durante
el aprendizaje –señala López- puede pasar que el chico se haga pis una
noche, o que, después de los 3 años se moje de tanto en tanto; eso no es
enuresis. Para hacer el diagnóstico y para considerarlo como problema
necesitamos, al menos, una frecuencia de tres noches por semana, o episodios que
se prolonguen durante seis meses”. Los
profesionales diferencian dos tipos de enuresis: primaria,
para designar a aquellos chicos que nunca lograron un control de esfínteres; y secundaria, cuando los chicos han aprendido y logrado ese control y
lo pierden, pasado un período mínimo de un año durante el cual estuvieron
secos -con frecuencia la enuresis secundaria se inicia entre los 5 y los 7 años.
Según
explica la psiquiatra infantil, este “retroceso” en las funciones aprendidas
está generalmente relacionado con cambios en el medio ambiente familiar.
“Puede ser una mudanza, el nacimiento de un hermanito, un duelo, cualquier
acontecimiento lo suficientemente importante o estresante como para conmoverlo y
motivar –inconscientemente- esta regresión a estadios anteriores del desarrollo”. “Lo
importante –prosigue- es poder ver que esto es una respuesta, el efecto de
otra cosa que le está sucediendo al chico, y que no lo demuestra a través de
las palabras sino con este tipo de sintomatología. A veces, esa es la alarma,
la puntita de algunos otros conflictos o situaciones que pueden requerir el
tratamiento profesional.” Por
otra parte, Bertolotti destaca que “entre el 50 y 60 por ciento de los chicos
que consultan tienen antecedentes familiares. Lo más interesante de estas
indagaciones es que el chico se entera que sus padres, y tal vez también sus tíos
o abuelos han pasado por situaciones similares. Entonces, empieza a sentirse más
cómodo, más acompañado y menos avergonzado por esto que le pasa”. Según
indica López, “cuando los padres han sido enuréticos aparece, en el momento
de enseñarles a sus hijos a dejar los pañales, toda una suerte de
humillaciones, de dificultades que ellos mismos han vivido en su infancia.
Aunque la mamá o el papá no se den cuenta, esto se transmite en tensiones,
coacciones que dificultan el aprendizaje. Quien ha sido enurético tiene una
presión social muy importante para lograr el control de esfínteres de su hijo,
y el chico lo percibe. Ahí ya tenemos un primer nudo que puede tener que ver
con el orden causal de este problema”. La
respuesta del entorno Según
indican ambos profesionales, gran parte de las consultas recibidas en el
hospital de Niños de La Plata se dan entre los 6 y 9 años, pero en muchos
casos se producen a instancias de los padres, preocupados por “solucionar”
este problema que los sobreexige, al tener que cambiar, prácticamente a diario,
la ropa de cama. “En
el servicio de Urología del hospital de Niños – expresa Bertolotti -
tratamos a los enuréticos recién cuando los propios chicos manifiestan una
disconformidad social a raíz de esto y quieren cambiarlo para
poder ir al campamento, o para quedarse a dormir en la casa del compañero.
La enuresis es un fenómeno benigno, y no hacemos un tratamiento a pedido de los
padres porque no quieren que el chico moje la cama”. Además,
en algunos casos, la enuresis puede curarse sin necesidad de ayuda profesional.
La tasa de remisión espontánea es del 15% por cada año que se va cumpliendo.
Es decir, de cada cien enuréticos a los 6 años, quince van a dejar de serlo a
los 7; de esos 85 restantes, el 15 % deja de serlo a los 8, y así sucesivamente
hasta los 15 años, donde sólo el 1 por ciento sigue sin controlar el esfínter
urinario. El
urólogo insiste en que “los enuréticos son habitualmente chicos sanos. Al
hacer el diagnóstico siempre se descarta que no sean diabéticos o que no
tengan una infección urinaria asociada; fuera de eso, es un fenómeno simple y
benigno. Por eso sólo hacemos tratamiento cuando la enuresis le genera
conflictos al chico en su vida cotidiana”. Por
su parte, la psiquiatra infantil comenta que “en salud mental infantil el que
pide la consulta no es el que padece el síntoma, y lo habitual es que el chico
no se queje. Hay que hacer todo un trabajo terapéutico preliminar
con él para que comience a percibir y a reconocer como problema lo que le pasa.
Poder llegar a la instancia en que el niño se sienta molesto por la enuresis
demanda tiempo y tratamiento, pero significa resolver la mitad del problema”. La
enuresis, además, puede estar acompañada por otros trastornos emocionales y de
comportamiento, que se pueden presentar en forma paralela a la falta de control
del esfínter urinario o como consecuencia de ella, al sentirse el chico
“estigmatizado”. “Hay toda una connotación de la enuresis –agrega López-;
no es sólo hacerse pis encima, sino todo lo que acompaña esto, la respuesta
del entorno: la mamá que se enoja porque hay que lavar las sábanas todos los días,
los compañeros de escuela que le ponen apodos peyorativos, etc. Todo esto también
genera en el chico repliegue, culpa. Y, en muchos casos, al enurético no le
molesta el síntoma, sino lo que eso produce en los demás”. Los
tratamientos más utilizados
Tratamiento
psicológico :
toma a la enuresis como un síntoma particular en cada chico, a nivel
inconsciente. A través de la terapia se intenta conocer cuáles son los
factores “emocionales” que hacen que el chico no tenga control de su esfínter
urinario. Stella López dice que “en general son tratamientos largos y que
requieren de mucha espera y paciencia de los padres”, pero suelen llegar a
resultados favorables. Tratamiento condicionante:
se utilizan pequeños dispositivos conocidos como “alarmas nocturnas” o
“pipi-stop”, que se colocan en el pañal, la ropa del chico, o en la cama.
Cuando la alarma se humedece, suena una chicharra. Lo que esto trata de crear es
un mecanismo condicionado para que el chico se despierte cuando se hace pis. Según
Bertolotti, tienen una efectividad no mayor al 30-40% de los casos, y no hay en
el país demasiada experiencia en el uso de este tratamiento. No deben comprarse
ni utilizarse sin prescripción médica. Tratamiento con Imipramina:
Durante mucho tiempo se usó esta droga que, si bien no era específica para los
enuréticos, se descubrió que se dejaban de hacer pis. “Hoy en día no se la
receta tanto –comenta Bertolotti- porque tiene una efectividad del 20 por
ciento como máximo. Además, se sabe que en niveles altos de concentración
puede resultar riesgosa porque es cardiotóxica”. Tratamiento con hormona
antidiurética:
es el método que utiliza el equipo de urólogos que encabeza Bertolotti. Se
suministra esta hormona antes de acostarse, para que los chicos retengan líquido
durante la noche. Según el especialista “alrededor del 50 por ciento de los
chicos responde bien a esta droga, pero sólo el 20 por ciento consigue curarse.
El resto vuelve a ser enurético cuando la medicación es suspendida. Pero, así
el chico sabe que puede tomarla cuando va a dormir a otro lado, y quedarse
tranquilo.” Por su parte, López comenta que, en general, los chicos que responden bien a la droga tienen algún antecedente en la familia de miembros enuréticos que pudieron resolver positivamente esta patología. “Los autores resaltan que esta correlación entre la respuesta a la droga y una historia familiar positiva en torno a la enuresis, no hace más que reafirmar que es una cuestión psíquica, y que el chico responde bien porque sabe –su papá o mamá lo ha vivido así- que puede curarse
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