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Las Enfermedades reumáticas en
la población infanto juvenil
Antecedentes históricos Los
pacientes con enfermedades reumáticas infanto-juveniles
demandan la atención de profesionales entrenados en su manejo, es por
ello que en el año 1980, surge en el hospital “Sor María Ludovica”, la
necesidad de incorporar la especialidad de reumatología y en octubre de 1982
se constituye el Consultorio de Reumatología. Debido
al incremento de pacientes en forma progresiva, la cartera sanitaria
provincial, asignó al consultorio de reumatología la función de Unidad de
internación. Y en 1992 se designa
a la unidad como Centro de Referencia provincial por resolución ministerial. Es
importante aclarar que para tratar a este tipo de pacientes reumáticos se
necesita de un hospital pediátrico de alta
complejidad. Lo que permite efectuar atención asistencial en distintas áreas
(clínica, inmunodeprimidos, ortopedia, traumatología, cardiología, infectología
, terapia intensiva, rehabilitación y otras especialidades afines). Datos comparativos con países desarrollados Si
bien para la artritis crónica no existen vacunas, los tratamientos son
efectivos. Se calcula que en la Argentina más de 8.000 niños padecen artritis
crónicas juveniles. En
países desarrollados,su incidencia en la población menor de 15 años es
variable, habiéndose estimado que el 1.3% de la población menor de esa edad,
consulta por enfermedades del sistema muscolesquelético y del tejido conectivo.
Si bien el porcentaje de los pacientes puede
parecer bajo en el contexto de la pediatría general , la morbilidad de estas
enfermedades y las prestaciones que requieren, hacen necesario que su manejo sea
efectuado por un grupo de especialistas. Síntomas y diagnóstico Garay
resaltó , respecto de las consultas habituales dentro de la patología reumática,
que “algunos casos, comienzan con hinchazón articular, asociándose a dolor o
fiebre y en otros, se brotan. A
pesar de estos síntomas no es una
enfermedad infecciosa, y por ende no es contagiosa”. La
especialista aclaró que “hablamos de artritis crónica juvenil cuando se
produce inflamación de una o más articulaciones, durante seis o más semanas , sin una causa que la justifique. A esta
inflamación se suelen sumar otros síntomas como: dolor, calor, rubor y
limitación de movimientos articulares”. En
el caso de las artritis reumatoideas crónicas la limitación de los movimientos
articulares va a ser fija, y al dolor, se le suma la inflamación articular. En
un niño con inflamación de las articulaciones, deben descartarse otras enfermedades más serias que la artritis reumatoidea,
como las infecciones, tumores o leucemias. Garay
acotó que “los niños con enfermedades reumáticas deben tener un
seguimiento, desde la primera manifestación de los síntomas hasta que se
determine el diagnóstico preciso, que puede hacerse en forma inmediata en
algunos casos y otras veces se necesita de un tiempo de seguimiento más
prolongado”. Tipos de artritis
Dentro
de las artritis crónicas juveniles se encuentran las artritis
reumatoideas, que pueden ser: sistémicas, mono u oligoarticular (toma
hasta 4 articulaciones) y poliarticulares (toma más de 5 articulaciones). Otras
menos frecuentes son las artritis crónicas seronegativas como la espondilitis
anquilosante juvenil, las artritis psoriáticas y las asociadas a enfermedades
inflamatorias intestinales y las artritis reactivas a diferentes gérmenes. Fiebre reumática: de todas la menos frecuente y más silenciosa También
explicó que “ la fiebre reumática tiene una característica que la distingue
de las anteriores, que es la artritis migratriz
o poliartritis migratoria. Esto quiere decir que el niño puede empezar con
fiebre, dolor, hinchazón , rubor, calor y limitación en una articulación ,
como si fuera una artritis infecciosa. Generalmente
afecta a las grandes articulaciones (rodillas, tobillos, codos y muñecas) y en
el transcurso de las 48 a 72 horas desaparecen los síntomas de la articulación
comprometida y reaparece en otra y
así sucesivamente. Esto significa que esta enfermedad posee características
secuenciales, porque la afección pasa de una articulación a otra, en cambio en
los otros tipos de artritis tienen características de tipo sumatoria o aditiva.
Cabe aclarar que esta enfermedad no deja secuelas a nivel articular, sino a
nivel cardíaco, comprometiendo el corazón , según su grado de severidad, a
diferencia de las otras artritis crónicas juveniles”.
Prevención primaria de la enfermedad En
cuanto a la prevención primaria de la fiebre reumática, la doctora Garay afirmó
que “hay que tratar las anginas estreptoccócicas. Para eso un chiquito que
tiene dolor de garganta generalmente asociado a fiebre o no, los padres lo deben
llevar al pediatra . El mismo determinará , mediante un test serológico, que
tipo de angina tendrá. Esto significa
que una angina mal curada o no detectada puede ocasionar una fiebre reumática.
Hay un tercio de anginas estreptoccócicas que pasan desapercibidas, por lo
tanto hay un tercio de pacientes que pueden contraer esta afección.
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