|
|
El cigarrillo y la circulación coronaria
Las sustancias que componen un cigarrillo provocan muchas
alteraciones en las arterias del corazón (coronarias) y las de todo el
organismo. Sus efectos se
manifiestan en forma aguda y crónica. En primer lugar el cigarrillo comienza dañando
la alfombra que recubre las arterias (endotelio), como primer paso para el
desarrollo de aterosclerosis.
A estos
peligros agudos hay que sumar el desarrollo de enfermedades crónicas de las
arterias(aterosclerosis). El cigarrillo provoca modificaciones en la pared de
las arterias que favorecen los depósitos de grasas y la ruptura de esas placas
que llevan al sangrado y taponamiento de la arteria. El colesterol
elevado es uno de los factores de riesgo principales para estas obstrucciones crónicas
de las arterias. El cigarrillo incrementa ese riesgo de manera considerable. Por
otra parte, disminuye la proporción de las lipoproteínas de alta densidad (HDL
o "colesterol bueno") y aumenta las de baja densidad (LDL o
"colesterol malo"). Cigarrillo y
enfermedad de las arterias periféricas: La obstrucción
de las arterias de las piernas provoca falta de llegada de sangre a los músculos
y el resultado puede desencadenar desde dolores que impiden la marcha hasta la
amputación de los miembros. El cigarrillo
es el principal factor de riesgo para el desarrollo de estas enfermedades. La
mayoría de las personas que las padecen son fumadoras. La diabetes es también
un factor de riesgo mayor para el taponamiento de estas arterias y los diabéticos
que fuman incrementan ese riesgo en forma muy importante. Para rescatar
algo bueno en todo esto hay que pensar que la gente que deja de fumar a menudo
reduce la severidad de la enfermedad y es probable que los síntomas vayan
disminuyendo. Aún en los casos en que deba realizarse una cirugía para tratar
esta enfermedad, aquellas personas que dejaron de fumar tienen un mejor
resultado con la operación. Cigarrillos
con baja nicotina y bajo alquitrán: Ningún
cigarrillo es seguro. No hay evidencias científicas que hayan demostrado que el
consumo de estos cigarrillos no aumente el riesgo de enfermedad coronaria. Muchos
fumadores que adoptaron este tipo de cigarrillo fuman más y aspiran más
profundamente el humo. Por otra parte, es necesario recordar que la nicotina no
es el único elemento nocivo y el aspirar más profundamente puede incrementar
el riesgo a través de esas sustancias. DEJE DE FUMAR:
No importa cuánto se halla fumado siempre se está a tiempo para dejar. Pero
cuanto antes se tome la decisión más beneficios se obtendrán. Lo importante
es abandonar el hábito antes de que se declare la enfermedad. Una persona que
abandona el hábito de fumar reduce su riesgo de enfermedad cardíaca y a los
tres años es posible que tenga el mismo riesgo que aquel que nunca fumó. Si se
padeció una enfermedad cardíaca de origen coronario, el riesgo de tener un
nuevo episodio es muy superior en las personas que siguen fumando. Dejar de
fumar después de un infarto reducirá la posibilidad de un nuevo ataque.
|
|
|
|