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Hipoacusia infantil APRENDER
A COMUNICARSE Cuanto
más temprana es la detección de los problemas auditivos de los niños, mayores
son las posibilidades de revertir sus consecuencias: fallas en la pronunciación,
en el desarrollo del pensamiento y en el aprendizaje escolar y del lenguaje.
Los
primeros sonidos que el niño emite no deben ser tomados siempre como una señal
de audición, “en una etapa de la vida, el balbuceo es un reflejo y lo
cumplen todos los niños, aún los sordos, pero si eso después no se mantiene
en el tiempo y además no comienza a imitar todo tipo de sonidos, debe
realizarse un estudio auditivo”. Detección y tratamiento Desde
muy temprana edad los niños incorporan el sonido de su voz y la de sus padres y
tratan de imitarlos, progresando luego, en forma gradual, de palabras aisladas y
frases cortas a oraciones completas y más elaboradas. En lo que respecta al
desarrollo del lenguaje, los niños con problemas auditivos pasan por las
mismas etapas de los que oyen en forma normal. También deben adquirir
primero la facultad receptiva, antes de que puedan expresar sus pensamientos e
ideas. Si en el niño es detectado un problema auditivo en forma temprana,
aumentan las posibilidades de no perder estas etapas de aprendizaje. “En
el hipoacúsico el aprovechamiento de su resto auditivo no es lo mismo a
determinada edad, cuando es niño, que cuando pasó esa etapa. La ductilidad que
tiene un niño es impresionante: hay chiquitos que tienen muy poco resto
auditivo y tienen un aprovechamiento de ese resto auditivo excelente”,
comenta Calcaterra. Con la estimulación auditiva y del lenguaje realizada en
forma temprana, sumada a la provisión de audífonos, las posibilidades de que
el niño obtenga una comunicación aumentan. “Por eso la importancia de la
detección precoz, temprana. Porque si tiene un 15 por ciento de audición en
cada oído y equipado logra otro 20 por ciento, el resultado sería casi el 50
por ciento de la audición”, señala la especialista. A
las 48 horas del nacimiento, se pueden realizar los primeros estudios de audición.
Estos varían en su nivel de complejidad y será el especialista (audiólogo)
quien determine la necesidad de una audiometría, otoemisiones acústicas y
potenciales evocados auditivos. Detectado un problema, se inicia la terapia en
la que participa un equipo interdisciplinario al que se “van sumando
especialistas dependiendo de las características de cada paciente: el
otorrinolaringólogo, la fonoaudióloga, y al que se incorporará el docente
para ver de qué manera logramos que este chico tenga un mejor pronóstico y
rehabilitación – explica Jury. La atención se inicia una vez que nosotros
detectamos el problema, se hace un plan de tratamiento que los papás tendrán
que seguir. Por ejemplo, mientras se hace una selección de audífonos, que en
un bebé por ahí lleva más tiempo, se trabaja en estimulación auditiva”. Existen
distintas formas de tratar los problemas de audición dependiendo del grado de
hipoacusia: medicamentoso, quirúrgico, protésico, tratamiento funcional,
estimulación auditiva, rehabilitación y habilitación auditiva. Cualquiera sea
la forma que tome, lo que se busca es la integración completa del niño. “Que
ingrese a la escuela y, si es posible, a una escuela normal con una maestra
integradora, una profesora de
Hipoacusia. Si la detección es muy tardía se irá a una escuela especial de
sordos y después, cuando esté en condiciones, pasará a una escuela normal”,
agrega la especialista. “Lo importante es que en la Argentina, en este
momento, hay toda una actividad para que, a nivel pediátrico y a nivel
institucional, podamos hacer prevención detectándolo lo más tempranamente
posible. No se trata de prevenir la hipoacusia, sino que se detecte desde recién
nacido. Porque a los chicos hipoacúsicos, antes, se les detectaban estos
problemas a partir de los 2 años y pico, porque no se hacían los estudios”.
En abril del 2001, el Congreso sancionó la Ley 25.415, de detección temprana y
atención de la Hipoacusia, que determina que todo recién nacido tiene derecho
a que se estudie tempranamente su capacidad auditiva y se le brinde tratamiento
en forma oportuna si lo necesitare. “Siempre hay una solución, a lo que se tiene que llegar: la
comunicación oral y/o gestual. Siempre hay una forma de lograr la comunicación.
El mensaje es que los papás sepan que su hijo puede lograr una forma de
comunicación, ya sea gestual u oral”, afirma Jury.
Comportamientos
característicos de niños con
problemas de audición. De 0 a 3 meses
No se despierta con ruidos
intensos. No reacciona (con llanto o
estremecimiento) ante ruidos sorpresivos y fuertes. De 3 a 6 meses
No busca con la mirada la voz de
su madre. No emite gritos o sonidos para
llamar la atención. De 6 a 9 meses
No responde cuando lo llaman por
su nombre. No gira ante los ruidos. De 9 a 12 meses
No aprende a ejecutar órdenes
sencillas (“chau”, “beso”, “upa”). No emite sonidos que se le enseñan
reiteradamente. No manifiesta reconocer palabras
familiares y sencillas. De 12 a 18 meses
Se muestra interesado sólo por
lo que ve. No ejecuta órdenes sencillas. No dice ninguna palabra. De 18 a 24 meses.
No adquiere lenguaje. Grita y/o señala cuando quiere
algo.
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