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Al armar un jardín, debemos tener en
cuenta, que el mismo es un sistema incompleto, y por lo tanto no es
autoperpetuable ni autoregulable; tenemos que lograr, entonces, que este
espacio nos demande la menor cantidad posible de cuidados, como se da en
la naturaleza; esta condición es muy beneficiosa cuando salimos de
vacaciones.
Para obtener un espacio
autorregulable debemos:
- elegir especies
adaptadas a la zona
- respetar la
necesidades de cada especie en cuanto a: sombra, sol y agua.
- tratar de que tanto
insectos como microorganismos sean parte activa del jardín.
- hacer del jardín un
trozo de naturaleza en permanente movimiento.
- recrear en el jardín
los principales ciclos y cadenas alimentarias de la forma más completa
posible.
-evitar progresivamente
el uso de fertilizantes, plaguicidas y abonos químicas.
- minimizar las zonas
de suelo desnudo, ya que son propensas a la erosión, escurrimiento de
agua y crecimiento de malezas.
- reciclar todos los residuos del jardín, además de crear
nuestro propio abono.
- regar de la forma más
parecida a la lluvia para evitar el escurrimiento y la formación de
“costras impermeables”.
- incorporar especies
autóctonas.
De esta manera
lograremos un jardín práctico, el cual nos demandará un menor
mantenimiento, sin que disminuya su valor estético
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