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Acondicionadores
de ventana:
son los equipos tradicionales. Para instalarlos, es imprescindible ahuecar
una pared o vidrio. En general, contienen un filtro desmontable, que puede
ser lavado con agua y detergente y permite que el aire que circula esté
libre de impurezas. Son más económicos que los sistemas separados (o
split) pero brindan el mismo frío.
Sistemas
separados: también
reciben el nombre de “split” y son aquellos que se colocan con obra
limpia (sin necesidad de romper una pared). Se dividen en una unidad
interior que se instala sobre una pared, a la altura del cielo raso, sobre
el piso (según el modelo), y una unidad exterior que se coloca en un balcón,
patio, terraza o marquesina. La vinculación de ambas se realiza mediante
dos tuberías flexibles que sólo requieren un agujero de 6m de diámetro.
Son más estéticos y silenciosos (el modelo se encuentra más lejos) que
los anteriores.
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Las
frigorías: Para
saber la cantidad de frigorías que necesita cualquier espacio, se tienen
en cuenta los metros cuadrados del lugar más algunas variantes, como la
cantidad de personas y las fuentes de calor (ventanas, computadoras,
etc.). Cifras aproximadas:
15
m²: entre 2.300 y 2.500 frig.
25
m²: entre 3.000 y 4.000 frig.
35
m²: entre 4.000 y 5.000 frig.
45
m²: entre 5.000 y 6.000 frig.
60
m²: entre 6.000 y 7.000 frig.
Para
tener en cuenta: las
ventanas de la habitación a refrigerar deberán tener protección
exterior o interior, para evitar la entrada de los rayos solares.
Si
el ambiente tiene techo expuesto al sol (no tiene edificación arriba)
deberá ser considerado como un lugar caluroso.
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Mientras
funciona el equipo de aire, deberán estar cerradas las puertas y
ventanas.
Muchos
modelos vienen con control remoto y timer programable, para pautar las
horas en que debe encenderse, aunque no haya nadie en casa.
Hay
variantes para frío solo o frío-calor. Téngalas en cuenta a la hora de
invertir.
La
estética también es importante. Si se trata de refrigerar ambientes de
chicos, busque los nuevos modelos extrachatos.
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