Para lograr una rentable producción de semilla de
alfalfa al finalizar el primer año de
producción, se deben tener en cuenta una serie
de aspectos referidos a la siembra y al manejo
de cultivo.
Con referencia a la elección y
preparación del suelo, es necesario que el lote
se encuentre sin problemas edáficos (suelos bien
drenados, con bajo contenido de álcalis y sales
solubles y una profundidad mayor a 1 m.) y libre
de malezas problemas como: cuscuta (Cuscuta sp.), gramón
(Cynodon dactylon L.), pasto puna (Stipa
brachychaeta G.), sorgo de alepo (Sorghum
halepense L.), enredadera (Polygonum
convolvulus L.), trébol de olor (Melilotus
sp.), etc.
La presencia de alguna de las
malezas mencionadas sería motivo suficiente para
buscar otro lote, en especial cuando la invasión
de cuscuta es importante. Otras malezas pueden
ser perfectamente controladas antes de la
siembra, como ocurre con el sorgo de alepo.
El concepto de “aislamiento” o
separación de otros cultivos de la misma especie
es otro factor a considerar en la elección del
lote.
Este aspecto es contemplado en las normas
reglamentarias para la fiscalización de
cultivares de alfalfa, donde se establece un
aislamiento diferente según la categoría a
multiplicar: 200 m. de distancia entre lotes de
diferente cultivares para la categoría original,
100 m. para la primera multiplicación y 50 m.
para la segunda multiplicación.
Entre lotes del mismo cultivar y
diferente categoría se establece una distancia
mínima de 10 m. Estas distancias deberían ser
tenidas en cuenta y considerarlas con los
multiplicadores vecinos para evitar problemas de
contaminación.
Dado el pequeño tamaño de la
semilla de alfalfa, es necesario extremar los
cuidados en la preparación del suelo para su
siembra, las prácticas adecuadas son las que
permitan conseguir una cama de siembra fina y
firme, precedidas por un tiempo suficiente para
un barbecho apropiado. Las capas duras (pisos de
arado) deben destruirse con labores profundas
antes de iniciar la preparación definitiva.
En áreas bajo riego una adecuada sistematización del lote a sembrar es de
enorme relevancia. Una pendiente de grado de 0,5 a 0,2% facilitará la
distribución del agua, para lo cual debe considerarse la textura,
profundidad del suelo y longitud de la unidad de riego.
Riegos con cero pendiente
pueden dificultar la aplicación de una lámina
baja en intervalos cortos o favorecer el
encharcamiento en suelos pesados.
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